Sinclinal de Guadarranque-Gualija.

Sinclinal de Guadarranque-Gualija

Localización y accesibilidad

El gran Sinclinal del Guadarranque-Gualija se extiende en unos cien kilómetros, de noroeste a sureste dentro del Geoparque, desde el río Tajo hasta el embalse de Cijara en el Guadiana. El río Guadarranque es el cauce principal que discurre hacia el Guadiana mientras que el río Gualija lo hace hacia el Tajo.

Se puede acceder hasta el Sinclinal desde varias vías que lo cortan transversalmente, de estas las principales son las carreteras CV-20, EX-102 y N-502. Entre los grandes senderos el Camino Real de Guadalupe, que lo cruza por Navatrasierra y el Camino Natural de las Villuercas desde Alía al Puerto de San Vicente.

Interpretación geológica

En el sinclinal del Guadarranque-Gualija afloran materiales paleozoicos sedimentados durante los periodos  Ordovícico (490-440 m.a.) y Silúrico (440-416 m.a.) En sus dos flancos aparecen las cuarcitas armoricanas como materiales más antiguos, del Ordovícico Inferior. Sobre estos materiales se encuentran sedimentos recientes del Cenozoico (Rañas del Gualija) y del Cuaternario (pedreras, coluviones y aluviones).

En Sinclinal de Guadarranque es de una gran relevancia a nivel paleontológico por sus yacimientos fósiles de trilobites, braquiópodos, graptolites, moluscos bivalvos, gasterópodos y cefalópodos, equinodermos, etc.

Atractivos de la visita

Durante la visita se trata de observar la megaestructura del pliegue sinclinal y la distinta naturaleza de las capas que lo conforman. Son identificables en el relieve las diferentes rocas, de acuerdo con su comportamiento frente a la erosión diferencial, así como su rico contenido fósil.

Las cuarcitas del Ordovícico superior del charco de la Garganta de la Trucha se encuentran fracturadas transversalmente (ver mapa y foto), pudiéndose observar in situ los impresionantes desplazamientos de los bloques a lo largo del plano de falla.

En esta Garganta también observaremos la “Lorera de La Trucha”, uno de los bosques mejor conservados de loros, Prunus lusitánica,  árboles que ya existían en el Terciario, acompañando a un bosque en galería de alisos y fresnos.

Más hacia el norte nos encontraremos con el rio Gualija que se encaja en los Canchos de Vadillo para ofrecer un buen emplazamiento para los amantes de la ornitología, ya que alberga nidos de buitres y aves rapaces.

Para finalizar la visita podemos dirigirnos a Navatrasierra, donde se han encontrado numerosos fósiles de trilobites y de otros invertebrados marinos.