Turberas del Hospital del Obispo.

Turberas del Hospital del Obispo

Localización y accesos

En la carretera CC-20, entre los kilómetros 31 a 33 desde Navatrasierra, se encuentra el Hospital del Obispo donde también se puede llegar siguiendo el Camino de los Jerónimos desde Navalvillar de Ibor, o por el Camino Real de Castilla a Guadalupe.

Las turberas pueden encontrarse en todo el valle de la Garganta del Hospital, en una superficie total no superior a los 6.000 m2, pero no deben pisarse ni menos caminar sobre ellas por el alto riesgo de hundirse en sus materiales fangosos o pantanosos. Además las turberas son ecosistemas muy vulnerables y las pisadas de los visitantes pueden alterar el equilibrio ecológico.

 

Interpretación geológica

El paraje del Hospital del Obispo es una nava, un valle elevado sobre los demás valles cercanos, situado sobre pizarras entre las elevaciones cuarcíticas de las Sierras del Rullo (Cancho del Ataque) y del Hospital (Risco Carbonero).

La nava del Hospital de Obispo tiene un perfil longitudinal suave, de menor pendiente topográfica que la de los demás valles drenados por los arroyos de la zona. Al drenarse lentamente debido a la escasa pendiente, las aguas procedentes de las precipitaciones encharcan los sedimentos de arcillas y limos originando pequeñas pozas denominadas “bohonales“, “tembladeros” o “trampales” donde se desarrollan las turberas.

La turba es un material orgánico, poco compacto y rico en carbono y agua que se forma por la putrefacción de materia vegetal. En estas condiciones el medio es ácido y no permite la presencia de las bacterias y hongos que nitrifican los suelos más fértiles. Es por ello que el conjunto se va mineralizando con una alta concentración de carbono. La turba se va oscureciendo a medida que avanza este proceso de mineralización desde sus inicios pardos claros y aspecto esponjoso. El proceso avanza lentamente acumulando volumen a razón de pocos milímetros al año. En las turberas se conserva material de miles de años que pueden ser datados.

Atractivos de la visita

Se trata de observar el frondoso valle donde se encuentra la fuente del caserío y la capilla del Hospital de la Santa Cruz, que fundó D. Diego de Muros, en 1504, Obispo de las Canarias, para albergue de los reyes y peregrinos que iban al Monasterio de Santa María por el Camino Real de Castilla a Guadalupe.