Las Caverminas de Las Villuercas.

Las Caverminas de Las Villuercas.

En las Sierras de Las Villuercas se encuentran pruebas evidentes de la existencia de numerosas explotaciones romanas de minerales de hierro.  Se trata de cavernas o “cuevas” excavadas en brechas cuarcíticas cuyo origen es imposible de explicar simplemente con argumentos geológicos de erosión natural. La intervención minera romana en el paisaje villuerquino solo pudo hacerse mediante el uso alternativo del fuego y del agua fría para la fragmentación de las duras cuarcitas armoricanas.

En la mayoría de esas “caverminas”  hemos encontrado pesados fragmentos de óxidos e hidróxidos de hierro de colores negruzcos, rojos y amarillos, como Oligisto (Hematita Fe2O3), Limonita (FeO.OH · nH2O ) y Goethita (FeO.OH), además de abundantes escorias negras de fragua o de hornos de fundición asociadas a toscas cerámicas y a tégulas romanas.

Son significativas por sus amplias dimensiones la Cueva de la Mora, en el Risco del Castillo de Cañamero, La Cueva de Peña Amarilla, en Alía, la Cueva de los Maragatos, en Guadalupe, El Cancho de las Narices, en Castañar de Ibor, la Cueva de los Doblones, en Alía, y otras muchas que sería interesante prospectar con detenimiento.